martes, 2 de febrero de 2010

Porque no hay día que dure para siempre, siempre volverá la noche...

Quiero escribir y no puedo, quiero pensar y lo único que logro traer a mi mente es tu recuerdo.
Mil preguntas me atrapan, se enredan, me sofocan como una anaconda dispuesta a romper mis huesos, a hacerme trizas en un solo pestañeo.
Tu nombre, en todas partes, las respuestas a mis opresoras por ningún lado.
Todo fue tan raro, tan diferente, tan de repente. Horas tarde tratando de plantear todos los posibles escenarios, buscando una razón para tu lejanía, para tu silencio; pero nunca imagine esto.
Lo que dices no lo creo, mi intuición me indica que mientes, yo no la escucho, solo puedo oír el retumbar de tus palabras y los zumbidos que producen las preguntas al volar rápido dentro de mi cabeza.
No puedo ya seguir escribiendo, mi mente se ha quedado enclavada en ti. Si lo intentara, lo único que surgiría de este lápiz seria mil y un veces tu nombre; y porqués, muchas veces la misma pregunta ¿Por qué?
En verdad te hice tanto daño, leo lo que escribes, recuerdo lo que dijiste, todo parece no tener ningún sentido, ¿acaso tendrá razón mi intuición y mientes? Desengáñame, muéstrate como lo que eres, ven y dime lo que en realidad sientes ¿es que quizá no me quisiste?
Un día mas se va... sólo vuelve la noche...